La toma de decisiones en la práctica clínica
se basa en un razonamiento inductivo, es
decir, a partir de nuestras propias observaciones
podemos establecer conjeturas que podremos
confirmar o descartar con sucesivas
observaciones ordenadas de manera más o
menos sistemática. En cambio, la lógica de
la investigación usa sobre todo razonamientos
deductivos.